Posts

Filias

Image
Amanecí a la palabra muy pequeña. Hablé antes de poder caminar o llevarme la cuchara a la boca. Creo que fue la magia de poder nombrar la maravillosa realidad que mi madre tejía y adornaba en la cotidianidad. Rápidamente entendí que las palabras se podían acariciar, que podían significarlo todo. En mi casa siempre había libros; estaban tirados a mis pies, eran parte de mi paisaje. En ese momento en que la complejidad de los signos tuvo sentido y logré develar los secretos delirantes que encerraban, decidí nunca apartarme de la palabra. No considero que yo sea una escritora, aunque mi oficio me obligue a escribir día tras día. Pero desde niña, escribir se volvió tan fundamental como respirar o amar. En los tiempos más oscuros escribí; en los tiempos más caóticos, las frases salían de las entrañas, como queriendo gritar sobre los horrores, lo macabro, los miedos y las transformaciones más profundas. Así que, si escribo, no es porque sepa cómo hacerlo, porque tenga un conocimiento...

Mi cuerpo está, yo existo: sanando la endometriosis

Image
Hace poco llegué al consultorio de una mujer, doctora, especialista y con perspectiva de género. Mi gineco obstetra, el reconocido Pablo Vargas, decidió que comenzara el proceso con ella. El examen fue fuera de lo normal, me preguntó por qué estaba desconcentrada, tuve que contarle que estuve de un pelo, para pasar el concurso docente de la Universidad Nacional, pero que me había ganado mi ex – esposo, que yo había quedado de elegible, que no sé qué me dolía más, si perder tanto o el cuerpo en general.   Mi doctora se río y me contó cómo era ser una mujer de ciencia en la medicina, con cuántos había que competir, cuántas cirugías se las adjudicaban a los hombres, y a ella, una mujer investigadora en esto del dolor de las chicas, se le relegaba a la esquina de la observación y del “aprende”.   Mientras hablábamos de los dolores sociales, ella mapeaba cada músculo de mi cuerpo y cada rinconcito no analizado en 20 años de dolor. 18 años se demoraron en diagnosticar que tod...

Verónica: Delirium tremmens

Image
Verónica está en el suelo. A dos metros de distancia, una copa y el martini derramado manchan el piso. Le duele el brazo derecho, sobre el que ha dormido las últimas doce horas. Siente los pies húmedos y, al mirar hacia abajo, ve las últimas medias que encontró en aquel maravilloso lugar de lencería fina. Están intactas hasta la rodilla, con el encaje puro y ondeado. Están intactas, sí, pero ella siente que sus piernas han estado sumergidas en el agua fría de un océano. Su pelo se ha enredado con las pulseras del brazo izquierdo. Tiene náuseas. Se arrastra como puede, con esa hermosa pijama de satén que encontró en un mercado perdido de París. —Algo le pasa a Verónica —dicen los muertos. —¿Por qué Verónica no se levanta? —murmuran los fantasmas. “Anoche soñé que entraba un hombre por la ventana y me arrancaba el alma por la cintura”, piensa Verónica sin levantarse del suelo. Silencio. Camina en cuatro patas hasta el baño. Se percata de que hay pedazos de cristal en el piso de mader...

Pam: Joan

Image
Pam estaba en el parque cuando vio llegar a Joan, vestida de negro como su pelo. Agarró su tabla, que antes estaba bajo su pie, y la tomó con cierto miedo, porque esa belleza de Joan era arrolladora, y a las niñas les enseñan a desconfiar de las mujeres bellas. Los chicos caminaban hacia la esquina donde estaba Pam, y Joan le levantó un poco la barbilla con un  “¿qué hubo?”  muy del barrio. —Entonces, pelada —dijo Pam, y luego Manuel las presentó oficialmente. Al rato llegó Sandi, que examinó a Joan de abajo arriba y de arriba abajo. Los chicos estaban felices, porque Joan, además de montar patineta, sabía de música, y eso era más matador que su cara de muñeca y sus ojos demoledores. Pam sentía un vacío en la barriga, como si Joan hubiera llegado a destronarla. Pero, al mismo tiempo, le gustaba tanto escucharla hablar de metal, y admiraba esa pañoleta de  Therion  que Joan se amarraba con una distinción rockera tan difícil de encontrar. Por esas épocas, Pam anda...

Desagravio a mis arrugas

Image
Tengo una raya en el centro de mi frente, diminuta, no es emergencia de botox ni lo será (eso espero). Porque hasta hace unos días me preocupaba, una amiga me contó que se había operado la tal raya y que le había costado 800.000 pesos, eso vienen siendo como unos 400 euros o más. Entre sus argumentos me decía que no se veía bien porque la mirada se veía dura y no dulce. Llegué a mi casa hecha un tris y decidí meterme a you tube a ver si había una forma menos invasiva para intervenir mi arruga incipiente, así que encontré ejercicios de yoga y acupuntura para quitar la famosa arruga del caracter. Me hallé al frente del espejo estirándome hasta las orejas para no verme en este tercer piso inclemente, si, lo feo de los 30 lo que estaba arriba se va para abajo, la arruga sale sin pedir permiso y entonces escuché una voz de un chico sobre mi hombro - qué haces?- si, joder, ¿que hacía? menos mal la estupidez me duró un día, porque entonces el chico dijo - ¿no estás orgullosa de tu arruga? y...

Pam: el día que recordó su verdadero nombre

Image
Fue entonces una ensoñación, un minuto de sordidez, un desamparo. Pam estaba en el rincón de la casa del mancito, tenía las manos llenas de colores, la lengua morada, las fauces grises. Brillaba el mundo como estrellita en sus manos ¡ay Pam perdida! pensó mientras se pintaba la boca de rojo carmesí una y otra vez. Entonces recordó los hechos como un vértigo delirante. 7:00 p.m pide permiso para ir a la fiesta de Manuel. 7:30 papá dice que no, que las niñas buenas nada tienen que hacer en las calles a esas horas de la noche. 7:35 llama a Sandy y le llora en el teléfono -¡parcera no es justo! vivo en la más oscuras de las dictaduras!- le dice moqueando. Sandy le dice que no haga drama, pero quizás con la maternidad que la caracteriza le da ese buen consejo que sólo piensa la mejor amiga de 17 años - escápese por la terraza, usted de trepar sabe- 7:38 Pam sube las escaleras siniestras que dan a la terraza de su town house estilo popular - auto - gestionado. 7:40 Pam se escurre por la co...

Pare de sufrir: La mala racha

Image
El cosmos conjura la mala suerte y se alimenta de las malas vibraciones del aprendizaje humano. Te crees medio diosa, te crees mamasita, te crees brillante y entonces viene la sabiduría de la mala racha y tu ego de maravilla te tira a la consabida mierda. Cuándo todo va bien existe una posibilidad bien grande de que todo se vaya al foso y lo único que puede hacer uno con esa maldá que se le viene encima, es hacerle frente. ¡Quién dijo miedo! apréndanse mi mantra ¡mala hierba nunca muere y a esta no la mata ningún mal pensamiento! casi me matan las enfermedades pero las toreo día a día porque a mi no me vienen a joder y nací con un trapo rojo entre el bolsillo. La mala racha demuestra tu nivel de templanza. Así es. He hecho de todo para curarme el cuerpecito maluco, la tusa eterna, la berraca culpa tan femenina y tan romántica. Al final uno es bien narciso como para creer que todo lo que acontece es una cadena de sucesos despertada por el grado de perversidad propia, de nosotr...

Las caídas: el fin devino con la nikon rota

Image
Bon Dylan le pegó al perro cuando escribió like a rolling stone. Es la historia de una chica que anda en la nube del éxito y luego se cae, el muy cabrón le dice -¿como se siente? andar por tu cuenta, como una completa desconocida, como una piedra que rueda sin dirección a casa-  viendo la vida de Bob reconocemos algunos amigos y yo, que es su soundtrack. Un momento similar lo tuvo Andrés Caicedo cuando nos pone una mona (rubia) divina que se vuelve "una melodía" con las drogas, la calle y la salsa y que al final nos dice ¡observen lo bajo que puede llegar a caer la burguesía! y así...  lo que ocurre con facilidad es que uno siempre cae al fango, algunos lo hacen con cierto glamour y otros lo hacemos con la capacidad de una niña de seis años. Me gustó caer.  El fin devino con la nikon rota. Dice un parcero que hace cine, que cuando se hace un documental tiene que tener un dispositivo, me habló de las Cinco Cámaras Rotas, un doc palestino sobre el conflicto, una peli ...

Pam: No era sombra sino muerte

Image
Pam se miró en el espejo. No tenía arrugas, tampoco ojeras. Desde su cuarto, observó a su madre. Allí estaba la hermosa Alicia. Se mordió la mano y le brotaron tres lagrimitas gordas. Pam se quedó mirando cómo Alicia se desmoronaba sobre la cama. Ahora, las lágrimas eran ríos incontenibles. Se le había corrido el labial rojo y el rímel, y Pam observaba desde ese ángulo de su cuarto donde siempre tenía palco para enterarse de las buenas o malas noticias. Luego, Alicia tomó la cámara de Camilo y se fue al jardín. Se quedó habitando el silencio, viendo cómo todo florecía en la casa, con la cámara abrazada como a un cuerpo querido. Por la cabeza de Pam pasaban las horas. Planeaba en silencio cómo cortarse las venas o tragarse unas pastillas para la tensión, como lo había hecho una amiga de su prima Juanita. Con los días, perdió el apetito. Toda la comida le parecía un montón de clavos o esponjas de lavar la loza. Fueron seis meses sobreviviendo con agua y mantequilla de maní. A veces se...

Batería de mentiras: a las mujeres les gusta que las maltraten

Image
Lo escucho en toda la América, sobre todo en la Latina, al parecer por lo menos culturalmente no nos quieren. El mito de que a las mujeres nos encantan los puntapies, las negaciones y las malas plabras, está fundamentado en un argumento sencillo "les pegan y se quedan ahí" así de bendito y divino es el sentido común, más poderoso que los movimientos de hombres y mujeres que nos dijeron que la población LGBTI y nosotras teníamos derechos, al parecer es más fuerte la división sexual del trabajo por ahí en la prehistoria, cuando machos y hembras se organizaban por su naturaleza animal. A mi, que abiertamente puedo decir que he estado en más de una relación violenta, me podrían tachar de víctima de la violencia de género, de una mujer a la que evidentemente le gusta que le peguen. Pero es que la afirmación es tan violenta como un puntapié, porque desconoce las urdimbres, los conflictos y por qué no, la esperanza de construir que se genera al interior de las parejas. Por l...

Pare de Sufrir: el desprincesamiento

Image
   Una amiga me pasó un libro de esos que hablan de los príncipes azules. El libro para resumir hasta lo que he leído, caracteriza a los hombres y los pinta como una gran máquina consumidora de cerveza, adicta al fútbol y desconsiderada,  un príncipe que "tira la ropa y no baja la tapa del inodoro". me di cuenta que antes que dejar de buscar al príncipe azul hay que dejar de ser tan princesa.  Pero primero contestemos la siguiente pregunta ¿es usted una princesa? respondamos de verdad con la mano en el corazón y no en el libro de Simone de Beauvior o de su disco preferido de punk. Nadie la está viendo más que el fardo consistente de la cultura y de su vida, responda si o no: 1. Las mujeres  son más guapas si son blancas, ojiclaras y flacas o en su defecto flacas y caribonitas 2. Ha considerado operarse porque no tiene suficiente busto, suficientes labios o demasiado de todo 3.Ha creído que no levanta (seduce, conquista) porque no está buena 4. Cr...