Pare de sufrir: las señoritas cheerleader
No se cómo fue que nos responsabilizaron de ser el soporte afectivo de los manes y demás miembros de la sociedad, ocurrió en determinado momento, cuando nos dijeron "y serás la cheerleader for ever and ever, mamasita" y ya. Después de eso, el dispositivo insertado en el cerebro de nosotras, se activa cada vez que uno ve esa carita con puchero, esa mano en la frente, esos ojos de ternero, esa fragilidad masculina que grita ¡poderes de la cheerleader actívense! y por supuesto corremos con las manos de algodón a atender al pobre pollito mojado. Sí, por esa razón a la cultura con sus perlas inequitativas le dio por decir "detrás de un gran hombre, existe una gran mujer". Pero como dijo la pera... siempre hay un pero. Las cheerleader son de muchos tipos, pero sostienen la economía de las naciones, las oscuridades, los momentos densos de los genios y los estados de ansiedad de los políticos. La cosa es mucho más cotidiana, una cheerleader está en el mundo par...