Esas Horribles Càrceles del Cuerpo
La foto es de Santiago Martínez Medina, en Viena 2012 Iba yo caminando por mi barrio lleno de huecos en esos ardores de la adolescencia, cuando cualquiera me gritaba flaca y de ahí para adelante mejor ni hablar. Es que en los 90 la mujer valorada en la clase media baja, gozaba de anchas caderas, una cintura pequeña y un par de pechos talla 42. Esa era la gloria para los hombres, alguien dijo en esa época que era una cosa animal, que los hombres buscaban caderas que aguantaran mùltiples partos, senos que alimentaran batallones. Me miraba en el espejo, lánguida, piernas interminables y un bra talla 28 me sentía un bicho relegado y feo de pelo desteñido -aquí le decimos mono- de ojos indios, la antítesis de la colombiana de mirada mora y voluptuosidades negras, yo era una cosa ahí indeseable en esa dolorosa adolescencia. Llore bastante el hecho que llegara una diosa caleña a la cuadra y que se llevara a la mitad del barrio en piropos, besos y flores. Entonces encontre la ...